martes, 13 de diciembre de 2011

El hecho de vivir deja secuelas.

Llamaron a la puerta.
- ¿Se puede entrar?
+ ¿Quién eres?
- No importa eso ahora, el destino me trajo y aquí estoy, me dijo que contigo estaría bien.
+ ¿Y qué quieres de mí? ¿Vienes a hacerme más daño?
- Vengo a secarte las lágrimas de dolor, vengo a recoger los pedazos rotos de tu alma y a restaurar los pedazos de tu corazón, vengo a ayudarte a olvidar, a olvidar todo el miedo, todo el daño. Soy la calma que has esperado durante tanto tiempo.
+ Vaya, te estaba esperando... ¿Por qué has tardado tanto?
- El camino ha sido un poco duro... te negabas a encontrarme...
+ De acuerdo, pasa... Y perdona el desorden, la última persona que estuvo aquí se dejó demasiadas cosas...

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